Juzgar por las opciones que los demás han tomado en la vida no es aconsejable. En todos los rincones de la vida nos vemos rodeados con gente, situaciones y eventos que provocan sentimientos de forma natural y pensamientos que ni nos incumben, como lo es el juzgar acciones en cada momento. En pocas palabras, es la elección de la otra persona dentro de sus puntos de vista, acciones y estilos de vida que no son de nuestra preocupación pero sin embargo nos atrevemos a juzgar sus actos.
No somos perfectos y estamos aquí (en este mundo) para aprender, crecer y evolucionar. Esto significa que a veces se hacen cosas que van en contra de la moral de la sociedad, y es, en mi opinión, nada más que una percepción que nos deja optar por aceptar o rechazar. Por supuesto, no estoy hablando de crímenes contra la humanidad como la violación y asesinato que por supuesto merecen ser juzgados desde otro punto de vista y otra forma. Estoy hablando de la vida cotidiana.
Perder tiempo y energía en juzgar a otra persona, donde se encuentran en sus vidas, en qué nivel o elecciones hemos tomado en algunos hechos o cosas similares, disminuye nuestra vibración energética, crea resistencia a ser positivo, y de hecho nos arrastra a otra persona que a su vez nos juzgue.
Además, estamos ocupados en juzgar a otras personas en vez de ser neutral, apoyar quizás al que lo necesita. Nuestro poder superior, llámese Dios, Buda, Cristo, o la iluminación, no es vengativo, sino puro Amor. Creamos nuestras propias consecuencias, las que tendremos que responder personalmente... en algún momento en el futuro.
Las personas positivas no crean situaciones dolorosas intencionalmente y a menudo son juzgadas, sin embargo muchas de ellas necesitan mucho más apoyo que nunca para encontrar una solución. Como seres humanos fuera del contacto con nuestra esencia divina y espiritual, a través de nuestras debilidades, se ven inmersos y atrapados en situaciones problemáticas. Esto se debe a que todavía no hemos descubierto nuestro poder personal para ayudar y aprender a no juzgar.
Jesús nos dijo no juzgarás a los demás. Tampoco lo hizo el Buda. Demostraron amor y sanación para todos. Esto es lo que significa ser un ser humano y nos enseña todo sobre el amor incondicional. En una sociedad donde la mayoría de los ciudadanos se refieren a sí mismos como cristianos, personalmente me gustaría ver un mayor nivel de aceptación y comprensión por nuestros semejantes. Tu ya has oído la expresión "Si le das a un hombre un pescado lo alimentarás por un día, pero si le enseñas a pescar lo alimentarás para toda la vida”... en este caso no estamos criticando el hombre por no saber a pescar y te niegas a ayudar, si no que estamos enseñando con el ejemplo.
No estamos aquí para juzgar a los demás, estamos aquí para ayudarnos unos a otros mediante ejemplos de amor. Quizás podemos crear más armonía y equilibrio tanto en gran escala como en los pequeños actos mediante la práctica de la aceptación, la tolerancia, el amor, la comprensión y apoyo. Cuando respondemos negativamente a otros sin querer y los juzgamos estamos alimentando su ciclo negativo, así como inevitablemente, contribuimos en la creación para que nos juzguen a nosotros de la misma manera. Amor, apoyo y comprensión, es un maestro mucho más potente que el juicio o la condena.